NO PUEDO MEDITAR PORQUE… Los 5 pretextos que te están alejando de la meditación.

La meditación se viene practicando desde hace miles de años y nació con la meta de lograr un entendimiento más profundo de las fuerzas sagradas y místicas de la naturaleza. Pero actualmente se ha difundido como una forma de relajación y se han ido reconociendo sus beneficios como parte de la vida diaria, más allá de lo meramente espiritual. 

Cualquiera puede meditar, pero hay creencias muy comunes, que a menudo la gente utiliza como pretextos para no darle una oportunidad a esta maravillosa práctica. 

Hoy conoceremos algunos de los más comunes y, más importante aún, la solución a cada uno de ellos. 
NO PUEDO MEDITAR PORQUE… 
NO TENGO TIEMPO. 
Todos estamos ocupados, especialmente cuando vivimos en grandes ciudades. Sin embargo, la meditación no toma tanto tiempo como crees, con dedicarle solo unos minutos diarios, podrás restaurar la calma y la paz interior.

Además, no se requiere ni de equipo especial, ni de un lugar determinado, ni nada externo; cualquiera puede practicar la meditación en donde sea que esté; puedes aprovechar tiempos muertos como la espera en la línea del banco, mientras viajas, en la sala de espera de un consultorio, etc.

Lo importante es enfocarte en algo ajeno a tus pensamientos regulares, por ejemplo en la respiración; esto te permitirá aislarte del ambiente que te rodea. 

NO PUEDO QUEDARME QUIETO/A. 
Si no estás cómod@ manteniendo una postura sentada o recostada, sin moverte, existen alternativas para poder meditar. Por ejemplo, combinar la caminata con la meditación puede ser una forma eficiente y saludable de relajarse. Puedes concentrarte en tus piernas y pies, repitiendo palabras en tu mente, como “levantar”, “mover”, “pisar”, a cada paso que des.

NO SÉ SI LO ESTOY HACIENDO BIEN. 
Ya lo dijimos: cualquiera puede meditar y vimos que se puede hacer casi en cualquier posición y en cualquier lugar. Lo único que se necesita, es eliminar las distracciones, lo cual lograrás enfocando tu atención en una palabra, frase, mantra o hasta en un objeto.

Lo más usual (y siempre a la mano) es concentrarnos en nuestra respiración. Mantén una actitud abierta y dispuesta, que permita que las distracciones pasen como si nada, sin que logren desconcentrarte. Si te desconcentras, no te preocupes, vuelve tu atención a la respiración o a tu frase y continua tu meditación.

Siguiendo estos prácticos consejos, puede estar segur@ de que lo estas haciendo bien. 

NO PUEDO TENER LA MENTE EN BLANCO. 
La gente cree que meditar es dejar de pensar por completo; esto no es del todo cierto. En realidad, lo que buscamos es enfocar la atención en un único pensamiento o bien, alargar los espacios entre uno y otro pensamiento.

Con la meditación no dejas de tener pensamientos, sino que entrenas a tu mente a elegir en cuales enfocarse, controlando la divagación. Tener muchos pensamientos, no te incapacita para meditar.

Ya lo dijo Deepak Chopra, uno de los más famosos expertos en meditación: “La naturaleza de la mente de moverse de un pensamiento a otro es, de hecho, la mismísima base de la meditación… Tener muchos pensamientos no te descalifica para poder meditar”. 

ESO ES ALGO RELIGIOSO O ESPIRITUAL. 
No necesariamente. Aunque, claramente, es una forma magnifica de reconexión con lo sagrado, cualquiera puede hacerlo, y no necesariamente para enfocarlo como una práctica religiosa o espiritual, sino simplemente para mejorar la salud y eliminar el estrés.

Cada vez son más los estudios que demuestran cómo la meditación mejora la salud física, mental y emocional; hay evidencias que indican que meditar reduce la presión arterial, controla los dolores de cabeza, alivia los síntomas de la ansiedad, la depresión y ayuda a combatir el insomnio. Esto no quiere decir que se deba utilizar la meditación para reemplazar un tratamiento médico, pero sí que lo complementará.

Como ves, meditar es mucho más sencillo y practico de lo que imaginabas y ya sin pretextos, esperamos que ahora te atrevas a probarlo…

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