Una historia de perdón y agradecimiento

Iban dos amigos caminando juntos, y en un punto del viaje, hubo una discusión fuerte. Dejándose llevar por la ira, uno ofendió al otro, con gran cantidad de insultos sin justificación. El otro, bastante ofendido y sin nada que decir, escribió en la arena: "Hoy, mi mejor amigo me dijo muchos insultos, ofendiéndome". 

Mas adelante, llegaron a un oasis y el hombre ofendido estaba ahogandose. Su amigo lo salvó. Cuando se pudo recuperar del susto, tomó un estilete y una piedra y talló: "Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida". 

Confundido, el otro hombre le preguntó: "¿Por qué después de que te ofendí escribiste en la arena y ahora que te salvé escribes en una piedra?."

Con una gran sonrisa en el rostro, respondió: "Cuando un amigo nos ofende, debemos escribir lo que pasa en la arena, para que el viento del olvido se encargue de borrarlo. Pero cuando un amigo nos ayuda, debemos tallarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento podrá borrarlo."

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Riega buenas semillas

Una vez un reportero preguntó a un agricultor para que divulgara el secreto de su maiz, con el cual ganaba el concurso al mejor producto todos los años. El agricultor respondió a que el compartía la semilla buena con sus vecinos. El reportero, un poco curioso, le respondió: 

-¿Por qué compartir la mejor semilla de maíz con sus vecinos que participan en el mismo concurso año tras año?. 
-Pues, el viento lleva el polen del maíz maduro de una parcela a otra. Si mis vecinos cultivaran maíz de menor calidad, la polinización cruzada también reduciría la calidad de mi sembradío constantemente. Si voy a sembrar un buen maíz, tengo que ayudar a que mi vecino también lo haga. 

En muchas situaciones de la vida sucede esto. 
Los que quieren lograr éxito, deben ayudar a los demás a conseguirlo también. 
Si decides vivir bien, ayuda a que los demás vivan bien. El valor de una vida se mide por las vidas que toca.
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Un poco de sal

Cuenta la historia de un Maestro Hindú, que estaba muy cansado de escuchar las quejas de su aprendiz. Con intención de enseñarle algo, lo envió a buscar algo de sal. 

Cuando regresó, le pidió que tomara un poco de sal y la echara en un vaso de agua, para luego beberla. ver -¿Que tal sabe? - preguntó el maestro. 
-¡Amarga! -respondió el aprendiz. 

El maestro, con una sonrisa en la cara, le pidió que lanzara la misma cantidad de sal al lago. Caminaron a un lago cercano, y el aprendiz arrojó la sal. 
-Ahora bebe del lago. ¿A que sabe?  
-Fresca -respondió el aprendiz después de tomar el agua. 
-¿Te supo a sal? 
-No, en absoluto. 

Entonces, el maestro le dijo: "El dolor que hay en la vida, es pura sal. La cantidad de dolor siempre es la misma, pero el grado de amargura que probamos, depende del recipiente donde dejamos la pena. Así, cuando sientas dolor, lo único que debes hacer es agrandar tu sentido sobre las cosas. Pasa de ser un vaso de agua, a convertirte en un lago."
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¿Amar o ser amado?

Un joven aprendiz le pregunto a un anciano de la aldea, considerado uno de los mas sabios: 
-¿Es mas importante amar o ser amado? 
El anciano, con una sonrisa en la cara, le respondió: 
-¿Que es mas importante para una paloma, su ala izquierda o su ala derecha? 

Moraleja: Ser amado es tan importante como el amar, no se puede ser completamente feliz sin el complemento mutuo de ambas. 
No des tanto hasta vaciarte, ni tomes tanto sin corresponder... 
el equilibrio perfecto se encuentra en saber tanto dar como recibir.
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