La verdad detrás de santiguarse (versión corta de la persignación)

Anoche me sucedió algo extraño. A punto de dormir, de la nada, vino a mi mente la persignación.

Es difícil de explicar, pero fue como si algo me dijera que hay mucho más de lo que sabemos tras de ese gesto espiritual.

Desconozco si persignarse sea algo exclusivo de la religión católica, yo conozco este “ritual” por dicha religión, pero anoche, mientras mentalmente repasaba sus movimientos en mi mente, algo no terminaba de encajar, mientras que otros detalles se develaban ante mí.

Hoy decidí investigar un poco en internet para confirmar lo que anoche “percibí” pero no encontré mucha información. Sin embargo, esta búsqueda me ayudo a aclarar algunos puntos, como el hecho de que lo que yo llamaba persignarse es en realidad santiguarse, una forma abreviada de persignación.

Así que, para fines ilustrativos, a lo que me refiero específicamente es a este acto:
Lo primero que se develó ante mi anoche fue el hecho de que el segundo paso en esta santiguación está mal hecho. La mayoría de las personas hacen este toque en el pecho y debiera de ser más abajo, en lo que conocemos como plexo solar. Fue una certeza saber que de esta manera la santiguación o persignación es realmente efectiva ¿efectiva para qué? Ya lo veremos más adelante.

Así que esta mañana, al realizar mi investigación encontré algo realmente interesante y de lo que no me había percatado, lo cual parece dar razón a lo que de manera inexplicable supe anoche. Observa la siguiente imagen imagen:

La cruz invertida es un símbolo que algunos relacionan con satanismo y cosas diabólicas. Yo no soy tan extremista, pero si considero que la cruz invertida no maneja el tipo de energía que buscamos con un símbolo como la cruz o con el acto de persignarse.

La persignación y la cruz, son un símbolo de protección y cuidado, por lo cual, el realizar una cruz invertida, ya cambia esa energía originalmente buscada.

Hace tiempo, un gnóstico nos explicaba que la cruz simboliza el cruce del camino horizontal con el vertical. El primero, es el camino que regularmente transitamos por nuestra experiencia humana, en la que solo avanzamos en línea recta siguiendo una vida sin consciencia; en el vertical, nos reconocemos como seres espirituales, conscientes y responsables de nuestra evolución, por lo cual buscamos ascender o desarrollarnos para escalar a lo divino.

Por lo tanto, la cruz representa el cruce de ambos caminos, desenvolviéndonos como seres espirituales viviendo una experiencia humana y la cruz, cuando es usada en su forma original e inclusive cuando es completamente simétrica (el cruce se da justo en medio de ambas líneas), muestra nuestro equilibrio y camino a la ascensión.

Entonces, santiguarse es una forma de recordar e invocar esta consciencia y ascensión, además de simbolizar una protección que aleja las distracciones, egos y todo aquello que pudiéramos catalogar como “negativo”, manteniéndonos en un estado de calma y sensación de protección divina.

Si nos persignamos con el segundo toque en el pecho, estamos haciendo la cruz invertida, por lo que estamos haciendo lo contrario a lo que realmente deseamos; recuerda que la forma correcta de hacerlo es señalar la frente, el plexo solar, los hombros y finalizar en los labios.

Los chakras y la persignación o santiguación

Otro detalle que podemos observar al santiguarnos es que estamos tocando puntos energéticos importantes, además de realizar un movimiento continuo que los conecta.

El sexto chakra es donde iniciamos, para descender hasta el plexo solar o tercer chakra y de ahí nos dirigimos hacia dos chakras menos populares; en este punto, aun no me queda claro si se relaciona con los chakras pulmonares, los cuales se consideran secundarios y se localizan en nuestros pulmones/senos, o si la relación es con los chakras de los hombros, también considerados secundarios. Espero que el tiempo me aclare esto.

Finalizamos con un toque de nuestros labios, regularmente con un delicado beso sobre nuestros dedos que, por cierto, también se encuentran realizando una práctica esotérica más: un mudra.

Mudra en la persignación o santiguación

Mudra es una palabra en sánscrito que significa gesto y se utiliza para nombrar a los gestos sagrados que generalmente se realizan con la mano; aunque su origen es hinduista y budista, todas las religiones y muchas practicas espirituales (¡y hasta de la vida común diaria!) emplean mudras, aunque tal vez no los denominen de esta manera.
Nuestra mano derecha, símbolo del dar y primordialmente transmisora de energía,
forma un mudra con sus dedos.
El mudra que utilizamos en la persignación y en la santiguación, busca una conexión con la Divinidad o con la Energía y persigue un efecto espiritual de protección y cuidado.

Lo que percibí anoche fue exclusivamente simbólico y en relación a las posiciones y energía de los movimientos. Con relación a las palabras que suelen acompañar este acto, en realidad no recibí alguna información.

Todo lo que he expresado aquí es una mera conclusión y apreciación personal, en la cual confío porque la percibí personalmente; pero aún hay cabos por unir y puntos por ampliar y aclarar (como el de los chakras) y entiendo si alguien no comparte la percepción que se me ha revelado… como siempre hemos dicho: “No desmientas ni creas todo lo que está escrito… experimenta y descubre tu propia verdad; toma lo que te resulte de utilidad y deja el resto para después...”

Y si alguien quiere compartir algo relacionado al tema, bienvenido sea su comentario al final de esta publicación… tal vez entre todos logremos armar este rompecabezas ;)


¡Luz y Amor para tod@s!

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