La unión espiritual y energética con mamá y papá.

Todo parte de la idea de que la encarnación humana de un nuevo ser, es un acuerdo entre tres partes: papá, mamá e hijo/a. El bebé decide nacer con un padre y madre determinados (presentes en su crecimiento o no) y en determinada cultura, para entender ciertos temas y desarrollarse con ese aprendizaje. 




Los primeros años, los niños se encuentran dentro del aura de su madre. El niño está totalmente dentro de la conciencia de la madre, el niño no juzga ni va a estar en desacuerdo con ella, simplemente va a aceptar el punto de vista que la madre tiene y la forma como ella le está mostrando la vida. 

Esto quiere decir que si soy una mamá miedosa, mi hijo va a interpretar que el mundo es un lugar peligroso, si soy una madre triste, mi hijo entenderá que el mundo es un lugar triste. Si mi papá es un machista enojón, probablemente yo voy a entender que esa es la manera correcta de ser. 

Esto va mucho más allá de lo que los padres entienden como “dar el ejemplo”, ya que no se relaciona exclusivamente con lo que se hace frente al niño; el hijo en realidad siempre está conectado con sus padres, especialmente con la madre, porque el niño está cobijado dentro de su aura; si la madre siente miedo, aunque él no esté presente, lo percibe, él no sabe que es miedo, pero lo siente. No existe diferencia si el niño está dormido o despierto, presente o ausente; puedes estar en tu oficina pensando con tristeza en que a tu hijo le puede estar pasando algo y el hijo lo siente. Hay una conexión. 

Hasta aproximadamente los siete años los niños viven dentro del aura de la mamá y todo lo que piense y sienta la mamá lo va a sentir el niño. Los menores asumen que esos sentimientos son suyos porque los niños de esa edad no distinguen entre ellos mismos y su mamá o papá; por eso se dice que las enfermedades de niños pequeños son pago de karma de sus padres, no del niño; ya en una edad más avanzada, al individualizarse el campo energético del menor, el karma que experimentara será el propio. 

Al llegar a dicha edad, el niño comienza el desprendimiento del aura de su madre y desarrolla su propio campo energético individualizado.


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