El sonido como expresión espiritual y transformación planetaria

Los sonidos de la vida se plasman desde los primeros signos de nuestra existencia, los identificamos en los latidos del corazón, en el acompasado respiro de nuestros pulmones, que van formando armoniosamente la gran Orquesta de la Vida. 

De igual forma, los verbos que se conjugan e interpretan por la voz, nos dan el inmenso poder de las palabras, el más grande arma a nuestro alcance. 
 "Que cada latido de mi corazón
sea un acto de amor y alabanza"
Experimentando la vivencia de los sonidos, acercándonos a campanas, manjiras, cuencos tibetanos y cuencos de cristal de cuarzo , con sus campos sutiles generados y sus emanaciones acústicas, logramos el balance y equilibrio de nuestro ser, así como el de todos aquellos que acceden a sus sonidos. La experiencia de recibir tan intensas irradiaciones, es una inolvidable vivencia espiritual, colmada de gozo y alegría. 

También podemos obsequiar al Planeta bellas melodías de sonidos y color, creando arcos de luz que envuelven a la Tierra (Gaia)y así asciendan las frecuencias energéticas de sus vórtices o Chacras Planetarios. Cada vez que los cuencos de Cristal de Cuarzo se expresan en forma de sonidos, todos los cristales externos e internos del Planeta, por efecto de resonancia, también vibran y pulsan al compás de las melodías sublimes. De este modo nace una perfecta fusión de cristales en el Planeta, transformándolo en un verdadero instrumento musical, un concierto de Luz y Sonido que recrea fielmente la conciencia de unidad al comprender y reconocer que la vida es una verdadera sinfonía Divina, reconociéndonos como parte del Creador. 

Como una música para la vida y un bálsamo para el alma, todos nuestros sentidos cantan a la creación, ya que en todo momento, en el diario vivir, en la vigilia y en nuestros sueños, nunca dejamos de estar en su presencia. 

  

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