Alimentando nuestras emociones

Sentados junto al fuego a la luz de la luna conversaban un viejo indio y su nieto.

Le dijo el anciano al muchacho:
- Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón, uno es un lobo rabioso, resentido y vengador, y el otro es un lobo pleno de amor y compasión.

El nieto preguntó:
- Abuelo, ¿cuál de los lobos ganará la pelea?

El abuelo respondió:
- Aquel que yo alimente.

No existen personas positivas o negativas. Todos tenemos la posibilidad de alimentar nuestros pensamientos ya sean éstos positivos o negativos. Tenemos la opción de abrirnos a las emociones que nos llevan al dolor o a la armonía.

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