2 lecciones que me enseñaron a RECIBIR

Desde que tengo memoria, recuerdo que me ha sido difícil aceptar regalos, o sea, recibir. Soy una persona algo penosa y hubo una época en que, si alguien tenía el detalle de obsequiarme algo, me sentía muy apenada y aunque agradecía el detalle, prefería que la gente no se tomara la molestia. Eso, yo lo veía como una molestia para el otro.

Quédatelo para ti

Cuando tenía alrededor de 19 años, estábamos en la fila de un supermercado, esperando para pagar. Yo había visto un libro muy lindo, que contenía un recopilado de reflexiones… la persona que me acompañaba, debió notar el detalle, pues sin que yo me diera cuenta, hasta el momento de estar en la caja, lo había comprado para mí. Yo me sorprendí, pero también moría de la pena… aquella persona, conociéndome, me hizo cara de que no dijera nada; yo intenté tomar el libro para dejarlo, pero no me dejó, yo insistía en que no era necesario y que en todo caso mejor conservara el libro para él. No dijo nada, pagó el libro, yo terminé mis compras y partimos.

Vi que él escribía algo en el libro… cuando me lo entregó, fue uno de los primeros detonantes que me hicieron darme cuenta de que debía cambiar algo en mi… en la última página hizo un sencillo dibujo, escribió unas bonitas palabras y al final puso algo como “prefiero ver una sonrisa de felicidad en tu cara al recibir esto, a escuchar quédatelo para ti”.
Con aquello entendí, que el recibir también es dar. Así como cuando nosotros hacemos un regalo, nos da una dicha interna el ver la alegría en el rostro de quien lo recibe o nos sentimos felices por poder hacer feliz a otro, el resto siente lo mismo cuando lo hace hacía con nosotros. Y tenemos mejores opciones que negarles esa bella posibilidad.

Esta experiencia me hizo cambiar mi percepción y empezar a trabajar en aceptar lo que el universo me manda. No importa el canal, si el Universo quiere darte algo, encuentra el medio para hacerlo llegar a ti. Y ¿quién soy yo para rechazar al universo?

El intercambio

Hace unos años recibí una llamada de alguien que estaba interesado en recibir una sesión de Reiki. Acordamos el encuentro y llego el día; la sesión fluyó de manera muy armónica y al final le recomendé a la persona agendar una nueva sesión para días próximos. Aquella persona, entre otras múltiples ocupaciones, era masajista. Yo nunca en mi vida había recibido un masaje, pero siempre había tenido ganas de hacerlo.

En la siguiente sesión, esta persona llegó con su cama de masaje, aceites y toda la cosa. Hicimos su sesión de reiki y al final me dijo, que deseaba regalarme la experiencia de mi primer masaje. Encantada acepté y procedimos a los minutos más relajantes de mi vida entera, hahaha, de verdad no exagero… fue un maravilloso masaje y al final me sentía completamente fascinada.

Él empezó a recoger sus cosas y aquí vino el problema… ¡pretendió pagarme por la sesión de reiki! Cosa que me parecía descabellada, pues su masaje acababa de ser un maravilloso y más que suficiente pago para mí, además de que yo no solía cobrar por esas sesiones, pues en mi interior no es algo que me nazca hacer. Aun así, era curiosa la escena del masajista tratando de darme dinero y yo a toda costa intentando rechazarlo.

Pero entonces, como decimos coloquialmente “me cayó el veinte” de que estaba yo interrumpiendo un flujo de abundancia, de un bien que el universo quería darme, pero igualmente, yo sentía que debía entregarlo a mi amigo. En fin, que en ese momento “me iluminé” y supe lo que debía hacer.

Acepté el dinero, le agradecí profundamente a la persona por su gesto e inmediatamente después le entregué el mismo billete, agradeciendo por su servicio. Ambos reímos y la tarde terminó con un fraternal abrazo. Comprendimos que aquello era un intercambio justo y que ninguno debía rechazar el flujo y movimiento de dinero que se estaba dando.

El universo, dicen, no tiene sentido del humor, así que, si tú le dices NO, pues es no, esta persona no quiere recibir el dinero que le envío. Pero si le dices SÍ y feliz decides moverlo de inmediato, el universo sabe que estas abierto a aceptar la abundancia que tiene para ti.

Ha sido y sigue siendo, un trabajo constante el aceptarme como un ser abundante y próspero. Pero creo que he avanzado mucho en el camino. Gracias a experiencias como las que te acabo de compartir y a trabajar con recursos como el curso de abundancia en 22 días, he ido logrando cambiar algunas formas en mí y abrirme a la prosperidad y abundancia, que hoy reconozco como mi naturaleza y derecho divino.

El universo es abundante, tiene más que suficiente y hasta de sobra para cubrir cada una de nuestras necesidades; pero trabajar nuestras creencias limitantes y bloqueos, puede ser todo un reto. Te invito a que abras los ojos y el corazón, a darte cuenta de los patrones que están bloqueando este flujo en ti y no te permiten manifestarlo de manera natural en tu vida. Cuando estas alerta y consciente, descubres en pequeños detalles o vivencias, como las que te acabó de compartir, las áreas de oportunidad que tienes para mejorar.

No voy a decir que el trabajo ha terminado y he erradicado todos mis bloqueos, pero si me siento orgullosa de darme cuenta lo que he avanzado. Hoy en día me es mucho más sencillo RECIBIR y he aprendido que, así como me encanta DAR, la misma dicha debo permitir a otros que de corazón deciden hacerlo conmigo. Es un flujo de la misma energía, moviéndose en ambas direcciones. Y si el Universo decide que soy merecedora de algo, incluso antes de que yo misma lo sienta así, le agradezco de corazón y lo dejo fluir hacia mi vida. Y el Universo debe ahora saber que estoy más abierta a recibir sus bendiciones, pues entre más acepto, me he dado cuenta, que más llega.

Por eso te invito a abrirte a la abundancia, acepta lo bueno que llega a tu vida, sin miedos, ni bloqueos, ni limitaciones. RECIBE pues tú también estas dando al recibir. Veras que entre más aceptas esto como tu realidad, más cosas buenas llegan a ti.

Si te has identificado con algo de lo anterior y sientes que es momento de empezar a trabajar, te recomiendo estos 3 recursos, que a mí me han ayudado mucho:



Espero te sean tan útiles como lo han sido para mi... y a seguir trabajando por nuestra prosperidad y abundancia :D

¡Luz y Amor!
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Los niños y la meditación

"Si le enseñáramos meditación a cada niño de ocho años, eliminaríamos la violencia en sólo una generación." 
Dalai Lama.

La meditación es una herramienta muy poderosa y seguro que, si la incluimos como parte de las enseñanzas a los niños, estaremos formando adultos mucho más despiertos y conscientes. De hecho, ya se ha demostrado que, enseñar meditación en las escuelas genera un mejor comportamiento conforme el niño va creciendo.

Meditar puede ayudar a que los niños perciban su valor propio y su fuerza, debido a que es una actividad que proviene de adentro y que únicamente les pertenece a ellos. 

Para tener éxito en la meditación infantil, debemos procurar que la práctica sea divertida, no sea forzada ni se convierta en una obligación, debe ser una actividad que el niño disfrute y en la que toda la familia participe. Lo anterior se recomienda, ya que muchos adultos se sienten desconectados de las lecciones espirituales y/o religiosas que sus padres trataron de inculcarles de pequeños y hasta desarrollan cierta aversión, debido a la moralidad estricta o presión que se ejercía sobre ellos para llevarlas a cabo. Justo eso es lo que tratamos de evitar cumpliendo los puntos recomendados.

No hay una edad para comenzar a meditar, aunque se recomienda hacerlo alrededor de los seis años, sin embargo, cada padre sabrá cuando es el momento adecuado para su pequeñín.

Lo que debemos evitar
La meditación debe ser una actividad libre y gratificante. Lo peor que podrías hacer es crear acciones que hagan que los niños perciban la meditación como una forma de controlarlos, obligarlos a calmarse o una fórmula para que se porten bien.


En otras palabras, no hagas que la meditación sea equivalente a un castigo. No es un tiempo fuera ni una forma de aislar o calmar al niño. Un niño que corre o se porta mal necesita una plática o algún otro tipo de correctivo; la meditación no lo es.

Técnica para meditar con niños
La forma más sencilla es sentarse en silencio con los ojos cerrados y pedir al niño que observe su respiración, mientras la familia entera hace la misma práctica. Esto no debe hacerse más de 5 a 10 minutos. Además, los niños deben saber que si en cualquier momento dejan de disfrutarlo, son libres de levantarse e irse a jugar; eso sí, respetando la práctica del resto, quienes deben continuar con su meditación por el tiempo habitual.

Cuando el niño percibe la libertad de elegir, asociará la meditación con algo que puede controlar y el mayor beneficio llegará cuando los niños observen cambios reales por sí mismos. Descubrirán que se sienten más tranquilos, centrados, menos angustiados y propensos a portarse mal. Los padres pueden ayudarles a darse cuenta, señalando delicadamente los cambios positivos, pero siempre deberán hacerlo con cuidado de no inmiscuirse y con el mayor respeto posible. La vida interior es privada, no importa la edad y percatarse de los cambios internos tal vez no sea algo que ocurra de manera consistente sino hasta después de los 12 años.

De hecho, es a mediados o finales de la adolescencia que los cambios más importantes empezarán a notarse más claramente, ya que es en esta época en la que descubrimos por nosotros mismos quiénes somos.

Y lo mas importante: predica con el ejemplo. Si tus niños perciben que tu eres feliz con la meditación y te observan hacerlo constantemente, seguramente se sentirán atraídos a hacerlo. Así que lo mejor que puedes hacer es practicar, aquello que quieres inculcar ;)
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Ventajas de hacer Yoga en casa

Como les conté en Facebook, estoy muy emocionada de haber retomado Yoga y de haber encontrado este canal que se ha convertido en mi compañero fiel para hacer yoga en casa. Hasta ahora hay 3 clases que son mis favoritas y que son las que más practico… si quieren que les comparta cuales son, díganme en los comentarios y les cuento en una próxima publicación ;)
Después de más de un mes de hacer yoga en casa y sentirme muy feliz con ello,  me he dado cuenta de las ventajas de hacerlo así… no digo que ir a una clase en persona  sea mejor o peor, simplemente es diferente y cada forma tiene sus pros y contras; hoy quiero enfocarme en esos pros de cuando practicamos en casa :)

1.- No necesitas transportarte ni ajustarte a un horario.
Parte de por qué dejé de ir a clases de Yoga fue a causa de que me mudé a un lugar algo alejado de la ciudad y con el trabajo y demás, ningún horario y/o lugar se me acomodaba. Ahora, solo pongo el video de la clase, acomodo mi tapete y ¡listo! sin transporte, sin tráfico, sin prisas ni presiones; si se me antoja lo hago por la noche o a la hora que me plazca (o que tenga oportunidad). Ahorras bastante tiempo, lo cual me lleva a la siguiente ventaja…

2.- Puedes practicar más tiempo
Como no estas sujeto a un horario, si tienes 2 horas libres y decides dedicarlas a Yoga, serán 2 horas integras de clase. El tiempo que te ahorras en trasladarte, puedes acabar invirtiéndolo en más tiempo de práctica.

Igualmente, si tu pretexto ha sido la falta de tiempo para ir a clases, haciéndolo en casa es mucho más factible que lo hagas, pues en lugar de tener que apartar, digamos, 2 horas de tu día para asistir a Yoga (media hora de ida, 1 hora de clase y media hora de regreso), solo necesitas la duración de tu clase (las que yo estoy siguiendo, duran en promedio media hora por clase…¿así o más sencillo?).

3.- Puedes practicar desnudo/a.
Ok, tal vez esto no sea para tod@s, pero ¿has probado alguna vez hacer yoga sin ropa? ¡Es una de las sensaciones más fantásticas y libres de la vida! Además, muchas posiciones se logran mejor sin telas de por medio ;)

Y bueno, no creo que cualquier lugar te permita hacerlo, o a lo mejor eres más reservad@ de tu intimidad y de todas formas no lo harías enfrente de una clase completa, pero en casa ¿Por qué no?

4.- Sin pena de los sonidos de tu cuerpo
Los que han practicado yoga, saben que, especialmente, algunas posiciones provocan que nuestro interior se mueva y algunos sonidos naturales del cuerpo tengan que salir… por ejemplo, los gases (hahaha, ¿pueden creer que hasta hay una posición de ”liberación de los vientos”?, entiéndase por vientos: ¡prrrrrrrr!) y aunque los instructores lo saben y de hecho, a mí me ha tocado que hagan mención en clase de que si eso sucede es totalmente normal y no te abochornes, bueno, algunos todavía se reprimen de los sonidos u olores que puedan emanar de sus hermosos y flexibles cuerpos :P

5.- Intentar y repetir cuantas veces quieras
En clase, vamos siguiendo al instructor y la idea es que todos vayamos haciendo lo mismo; pero cuando practicas en casa, si disfrutas mucho de una asana, puedes quedarte en ella cuanto tiempo quieras; si hay alguna posición que te está costando más trabajo, puedes repetirla e intentarla hasta que sientas que has mejorado. El tiempo es totalmente tuyo.

6.- Ahorras
Ya mencionamos que ahorras tiempo al no transportarte, pero también estas ahorrando el gasto que ello conlleva. Además, está el factor de ahorrar un dinerin más en el pago de las clases, que al menos en donde yo vivo son algo caras. En otros lugares donde he radicado, había clases mucho más económicas y bastante buenas, pero no en todos lados es así. Actualmente hay muchas opciones en internet, tanto gratuitas como de paga, pero aun cuando escogieras las de paga, los precios resultan mucho más económicos que muchos que yo he visto por aquí.

7.- Más opciones
Si bien, es prácticamente imposible que tengas las instalaciones en tu casa para practicar hot yoga, para la cual, sí requieres un estudio especial con temperatura elevada, la mayoría de las variaciones de yoga, las puedes practicar fácilmente en cualquier lugar; sin embargo, no en todos los lugares existen tantas opciones de diferentes variantes: hatha, kundalini, ashtanga, vikram, etc. Al buscar clases online, encontrarás una amplia gama de posibilidades, sin limitarte a las que existen cerca de ti.

Como puedes ver, practicar Yoga en casa es una gran opción, ya sea que decidas seguir una rutina que aprendiste en clases presenciales, alguna de un libro o revista, o bien en videos de internet o de otro lugar.


Inténtalo y nos cuentas ;) Namasté.
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